La socialización y comunicación interpersonal en el nuevo mundo del sexo cibernético.
Acerca de como cambiaron los paradigmas de la comunicacion, en funcion de las interrrelaciones personales.
A continuacion se transcriben los escritos de dos importantes psicologos sociales:
En su texto, Maldonado también menciona a Diógenes de Sínope, quien opina que nada, ni siquiera la necesidad de satisfacer las necesidades humanas justifica recurrir al artificio, ya que este contribuye a desnaturalizar la naturaleza y, por lo tanto, a desnaturalizar al hombre.
Entonces, el sexo cibernético sería una prótesis que nos aleja de nuestra naturalidad. ¿El cibersexo nos desnaturaliza?
Desde el pensamiento del poeta Lucrecio podría decirse que esto no es así; el cibersexo no desnaturaliza al hombre. Por el contrario, la congénita tendencia de la realidad (natural) es autoartificializarse con el curso del tiempo, “hasta el punto de que la realidad acaba por identificarse totalmente con el artificio”.
Es decir, que lo natural del ser humano es artificializarse con el paso del tiempo, y a medida que la tecnología se desarrolla provee herramientas para armar el cinturón protésico. Respecto a esto, Maldonado relativiza estas dos posturas, arguyendo que existen tanto exigencias que llevan de lo natural a lo artificial, como de lo artificial a lo natural.
Conforme incorporamos la tecnología a nuestras vidas, la naturalizamos hasta el punto de no percibirla como artificio; quizá algún día veamos al cibersexo como un implemento tan cotidiano como el teléfono.
La película “El demoledor”, que transcurre en una época futurista, es un claro ejemplo de la exacerbación de la práctica sexual mediatizada. En una de sus escenas el personaje que interpreta la actriz Sandra Bullock le propone al personaje de Silvester Stallone mantener relaciones sexuales a través de un visor de realidad virtual, en donde la actividad se desarrolla sin contacto físico alguno. Esto desorienta al personaje de Stallone, quien por venir del pasado no comprende la nueva significación del sexo. En esta película del año 1993 (año en que la internet comercial no se había expandido), se parodia una relación sexual mediada por un dispositivo técnico. Trece años después, la tecnología ha permitido acercarse casi por completo a lo que en ese entonces era objeto de parodia. Quizá hoy estemos más cerca de esta “naturalización” que en el año en que se filmó esa película.
Más allá de que consideremos que se trata de un (pseudo) reemplazo, de una herramienta más o un condimento del sexo, creemos que el contacto cara a cara no está “perdiendo sus dominios”, sino que solamente está incorporando nuevas herramientas, una más entre las que la tecnología ofrece para nuestro ocio.
El cibersexo sería como una vuelta a lo natural a través de lo artificial, una resignificación de la actividad sexual que, pese a no implicar contacto físico, constituye una nueva forma de contacto que artificializa la práctica pero no la reemplaza; el cibersexo es un complemento del sexo “tradicional”. Difícilmente el artificio sustituya a lo natural.
RESPECTO DEL PELIGRO OCULTO DE LA ACTIVIDAD CIBERSEXUAL DESMEDIDA:
“Lo hacen todo el tiempo, en lugar de correr o conversar con sus parejas. Hay muchas formas de aliviar el estrés que son probablemente más saludables”, señaló Cooper.
Problemas con las relaciones sexuales
Cooper dijo que la mayoría de los participantes que reportaron señales de compulsión cibersexual también informaron de una disminución en la actividad sexual de la vida real, lo que incrementa la alienación de sus vidas real y fantaseosa.
Algunos expertos han cuestionado la validez de la conclusión de Cooper, haciendo notar que la autoselección de los encuestados implicaba que los resultados no eran tan útiles desde el punto de vista científico.














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